| 28 de junio a las 22:30h - Venta de entradas |
| LA TORTUGA DE DARWIN |
| Dirección de Ernesto Caballero |
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Harriet fue un ejemplar hembra de tortuga gigante que Charles Darwin transportó en el “Beagle” desde el archipiélago de las Galápagos hasta el puerto inglés de Falmouth. Por lo visto, disfrutó de una vida bastante tranquila, pero yo la imaginé escapando del jardín de Darwin, arrastrándose hasta la agitada Londres y luego cruzando el Canal de la Mancha para, en el continente, proseguir un viaje que duraría hasta hoy. Imaginé a una tortuga de casi doscientos años que ha sobrevivido a once papas y a treinta y cinco presidentes norteamericanos, a dos guerras mundiales, a la Revolución de Octubre y a la Perestroika. Un animal que, habiendo tenido que adaptarse una y otra vez a las más diversas circunstancias, ha evolucionado hasta ser casi una persona, o hasta ser algo más que una persona. Un testigo extraordinario que ha visto la Historia desde abajo, a ras de tierra.
Cuando Ernesto Caballero –a quien admiro desde que soy espectador de teatro - me propuso escribir una obra que él dirigiría, inmediatamente le hablé de Harriet. Siento mucha gratitud hacia él y hacia estos magníficos actores por el talento con que han puesto en pie la extravagante historia de una señora que, además de concha, lleva encima dos siglos de Europa. La historia de Harriet, nuestra abuela de las Galápagos. Juan Mayorga El mundo, un terrario La Historia del devastador siglo XX es el tema principal de esta Tortuga de Darwin, una sugerente fábula escrita por Juan Mayorga en la que resuenan ecos de kafka, Ionesco y Bulgakov. Harriet, la tortuga bicentenaria que estudiara el autor del Origen de las especies, nos hace emprender un vertiginoso viaje por el espacio y por el tiempo como una suerte de chamán capaz de instalarnos en otro ámbito perceptivo desde donde nos es dado contemplar condensados múltiples y determinantes acontecimientos. Esta distorsión del tiempo y del espacio para mirar, consustancial al hecho teatral (su propia raíz etimológica remite a esta circunstancia) ha sido uno de los elementos en los que más nos hemos detenido a la hora de concebir nuestra propuesta escénica: un planteamiento que pretende ahondar en el terreno de lo alegórico y lo fabuloso, y que nos ha llevado a idear como espacio de representación un gran terrario en el que cohabitan los personajes de la obra con algunos de los inopinados dirigentes que han protagonizado el lado más ominoso de nuestra historia reciente. Se pretende así resaltar las cuestiones que con agudeza e ironía se suscitan en la pieza: los resultados de los proyectos emancipadores, el supuesto final de la Historia, la objetividad de su relato… así como la aversión-fascinación hacia lo que la convención social establece como lo monstruoso, en esta ocasión encarnado en una mujer-tortuga, emblema elocuente de todos nuestros temores y recelos hacia el extraño, hacia el diferente... Ernesto Caballero |